Las principales transformaciones sociales que nos mueven son, eminentemente, transformaciones culturales. Nuestra construcción de identidad nacional es un asunto que debería estar en los primeros niveles de importancia de los gobiernos nacional y territoriales, pero las políticas públicas para los creadores y la ciudadanía cultural son insuficientes.
Nuestra visión de cultura es consciente de la necesidad primordial de que se conciba como un derecho, comprendiendo también los derechos económicos y la pregunta por la sostenibilidad de las organizaciones culturales.
Asuntos como el acceso a la cultura, el consumo cultural, las políticas sectoriales (para la música, el cine, los teatros, los museos, los eventos públicos, los contenidos digitales, entre otros), y el patrimonio cultural son algunos de los temas de esta línea de trabajo.